Soyborderline Blogger
Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
Cuando el olvido no viene...
- Hits: 926
- Suscribirse
- Imprimir

El olvido, sin lugar a dudas, es un mecanismo inconsciente. Hay quienes dirán que en realidad el individuo promedio es capaz de mentalizar sus pensamientos para olvidar hechos negativos o similares de forma consciente, pero en realidad no estoy tan seguro de que esto sea posible. Creo que mas bien el sujeto muta esos recuerdos que en definitiva, a tal deseo de expulsión, poseen una integridad fuerte formada por el orden de la importancia en nuestra psiquis. Quiero decir, si no fueran importantes no querríamos eliminarlos empleando cualquier metodo como el olvido. De lo contrario, poco interesaría desmemorizarlos o que permaneciésen allí. Hablo de los recuerdos que dañan.
Pero este mecanismo falla, pues como mencionaba al principio, es característico y pasta formante del inconsciente del yo pensante. Por tanto, es una herramienta que sólo nuestra psíquis involuntaria es capaz de evocar y emplear, y aun de este modo, también falla.
Cuanto más quiere ser movido el recuerdo al olvido, más se aferra a los tablones del suelo mismo de la mente cual basamento uniforme, y más permanece inmóvil como reacción a nuestra acción eliminatoria. Como se sujeta de la memoria, lo siguiente es la actuación del inconsciente, que siempre se encuentra allí con sus métodos de salvataje para evitar que el sujeto pensante se lastime y/o lastime su psíquis. Estas herramientas -como decíamos anteriormente- son útiles para que la mente no desborde, no se sobrecargue, y no sufra más de lo que comunmente sufre. Algunos ejemplos son las parálisis frente a hechos particulares, la máscara sentimental gélida en un funeral (lo que provoca la no emergencia de los sentimientos ni positivos ni negativos frente al hecho), el cubrir con una manta como a los trastos viejos aquellos recuerdos que no queremos recordar, y otros tantos.
Este ultimo es el que me interesa: cubrir un pensamiento como la nube que tapa el sol: no vemos el sol pero éste siempre esta allí, a menos que sea de noche. Pero que fuera de noche significaría que el recuerdo -el sol- ha pasado al olvido (el otro lado del mundo, aquel que no vemos porque vemos la mitad que vemos). Pero cuando es de día y el sol está, aún velado tras las nubes, el recuerdo existe y un día el clima mejorará (o empeorará para nosotros), el velo se quitará o se caerá solo, y volveremos a ver ese recuerdo que siempre quisimos olvidar.
Amén de lo mencionado, podría también suceder que lo que queremos olvidar porque hoy nos daña, mañana lo querramos recordar pués nos haría muy bien. Allí también actúa nuestra psíquis, o quizás sea un modo de interpretar y asimilar lo que no somos capaces de hacer por cuenta propia (olvidar) y por ende satisfacer esa necesidad de neurótico anónimo que requiere siempre la seguridad ante todo.
Me pregunto que hacer con el pensamiento y los sentimientos hacia una ex pareja. Tema difícil si lo hay. Existen sujetos que al no sentir, olvidan. Pero bien cierto es que tampoco se puede olvidar del todo pues la memoria emotiva siempre estará allí para recordarnos los recuerdos que parecían haberse borrado. Me refiero a esa memoria inconsciente que aunque estemos pensando frenéticamente en el trabajo o la entrevista que tendremos dentro de una hora, un hecho que nos ocupa casi al cien porciento, pasamos por ese café donde habíamos estado aquella vez con nuestra pareja y el recuerdo aparece crudamente emocional como suele aparecer, apretando el corazón con firmeza y recordándonos ese alguien que hoy parece ser nadie pero siempre será un alguien especial para nosotros.
Lo compartido siempre existirá, el pasado me ha formado más mi persona y mi esencia interior, mi yo, mi personalidad propiamente dicha, mis experiencias moldeadas por tanto compartir con ese otro que hoy por no sentir creo que lo he olvidado.
Entonces hoy no está aquí. Lo digo del otro lado, del lado de quien el amor ha continuado en su corazón y no de quien el amor se ha marchito (mi ex pareja). Hoy me daña su recuerdo, los recuerdos, pues mi deseo es tan enorme que no puede ser satisfecho de ninguna manera más que memorando lo vivido, lo cual significa recordar que hoy está muerto todo aquello. Y la angustia gana su espacio junto con la melancolía, y la más vacía de las tristezas.
Porqué no somos capaces de seleccionar lo que queremos olvidar y ser felices continuando nuestro camino? Pues me parece que hay dos ideas que debo mencionar: una, que quizás ese alguien pueda retornar de algún modo (esperanza banal y fatua aparte, también deseo a ser satisfecho por la negrura que solemos llamar ‘destino’) y si retornase la amada, entonces los recuerdos serán hermosos nuevamente porque podremos continuar con el libro, en un capitulo aparte, pero en el mismo tomo. Y dos, que de los errores debemos aprender, de lo sucedido debemos rescatar lo que nos sirve para continuar formándonos como personas, y por eso debe ser mejor aprender y aprehender que olvidar.
Hoy te quiero olvidar por favor.



