Soyborderline Blogger
Blog de la Comunidad de soyborderline.com Trastorno Límite y Trastorno Bipolar
EL DÍA MÁS LARGO
- Hits: 627
- Suscribirse
- Imprimir
Y cuando muero cada día, el corazón está tan caliente y las manos se encuentran tan frías que el cuerpo lo primero que siente es como la vida se vació mientras dormía.
Y en aquellas noches más largas, cuando tan sólo la luna susurraba mi nombre, aquí, en el límite, rodeado de sábanas, tan sólo me alumbraba el recuerdo de tus dos faroles, y la soledad como en mi cuerpo entraba a través de las cicatrices y sus callejones.
Porque el dolor es el único capaz de despertar a mi corazón dormido, ¿a quién le interesará?; te doy mi pésame más sentido porque esta vez no parece sólo herido.
Corrientes de llamas vivientes. Son tus cauces como las fauces de aquel dragón que habitó en lo más profundo de mi interior. Y de espinas, tan marchitas que yo sembré, tan difíciles, tan hundidas, de creer; así es mi jardín atormentado, por siempre negado, por donde rauda corre la suerte, la fortuna que a mí me alimente, de rosas, una armadura, por donde quiso entrar la muerte, la que siempre quiere morderme. Y aún así, siente como desprecié su abrazo siguiente, aunque quedé marcado, porque mi jardín enrojecido, por el viento mecido, no es sino de venas y de arterias mi entramando.
Pero la muerte siempre ronda cuando mueres cada día. Atormentado. Entre el ocaso de un día donde el sol, como yo, ha llegado ya a su cima. Y cuando día tras día, se repite el mismo vacío, ya no quedan sino fragmentos del alma, en su oasis, esparcidos dentro de mi cuerpo donde los sueños se convierten en imposibles maleficios de irrealidades.
¿Qué prodigios viste que yo no pude contemplar? ¿Cómo soñaste para que se hiciese realidad?
Porque de mis deseos ninguno se ha cumplido, ni he podido ver muchos lugares en este mundo diferentes del infierno. Pero mi corazón es tan fuerte y siente como el tuyo.
Y tú estás vivo y yo, no muerto estoy. Nunca lo he estado. Pero nunca viví del todo y a veces incluso lo viste, nada. En el límite, en el extremo de la dureza, en la agonía de mi desierto no hay sueño, no hay lamentos y yo grito en silencio porque el dolor es grande.
Entre un vacío intenso y punzante y el pasado se esconden mis demonios. Y tú que me viste caminar orgulloso, ahora contemplas como también me escondo. Y yo no puedo dejar de mirar mis brazos sin ni siquiera atreverme a alzar la vista. Cuando el día y la noche son tan parecidos y tienen las mismas estrellas, ¿por qué iba de mirar arriba? Pero no me salva la noche porque con ella llega la soledad y mis demonios tampoco quieren dormir. Porque ya no estoy solo, estoy conmigo.
Y mi alma sigue muriendo con cada nuevo amanecer en tarrito de veinte y cuatro horas y el tiempo no me espera. Todos los días me pregunto por él.Y yo creía que los días tenían tan sólo horas, no se medían en sufrimiento. No los medían mis demonios. Y aun así, veinte y cuatro horas son demasiadas para un día en el que casi no hay sueño, en el que no hay felicidad, son demasiadas para un corazón que sigue esperando poder vivir lo que le prometiste y que desde hace tanto tiene que conformarse con vivir los mismos putos y miserables días, una y otra vez. Acaso todo no sea más que un único e inmenso día en el que estoy atrapado desde hace ya demasiado tiempo.



